Investigadores descubrieron que las ballenas azules utilizan sus capacidades sensoriales y su memoria para localizar zonas donde se concentra el krill, su principal alimento.
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El estudio, publicado en Current Biology, analizó sus movimientos en la Corriente de California mediante etiquetas especiales y sensores satelitales. Los científicos observaron que las ballenas detectan frentes térmicos, es decir, zonas donde se encuentran aguas con diferentes temperaturas y que suelen concentrar nutrientes y grandes cantidades de krill.

Cuando encuentran estos cambios en el océano, las ballenas modifican su rumbo y realizan inmersiones profundas para identificar los lugares con mayor cantidad de alimento. Además, durante la noche realizan recorridos sistemáticos que parecen ayudarles a prepararse para alimentarse intensamente durante el día.
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Los investigadores creen que esta combinación de percepción sensorial, memoria y capacidad de orientación permite a las ballenas encontrar alimento de manera eficiente en un océano enorme y cambiante.
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Este descubrimiento también es importante para su conservación, ya que las zonas donde se concentra el krill pueden coincidir con rutas de barcos, aumentando el riesgo de colisiones. Conocer estos lugares podría ayudar a crear mejores medidas para proteger a estos gigantes marinos.


