Un artículo teórico publicado en la revista AI & Society sostiene que pasar mucho tiempo interactuando con sistemas de atención al cliente basados en inteligencia artificial —en ámbitos como el comercio minorista o la salud— podría empujar a los usuarios a adaptar su comunicación a patrones que estos sistemas procesan mejor.

Propone que, a medida que los bots se vuelven más difíciles de distinguir de una persona en conversaciones por texto y replican gestos, lenguaje y señales emocionales, puede darse una influencia «bidireccional». «Los robots se vuelven más parecidos a las personas, y las personas más parecidas a los robots», afirmó la investigadora Inci Toral, de la Universidad de Birmingham (Reino Unido).

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Los autores plantean que, con la exposición repetida, los usuarios podrían suavizar rasgos propios —como la espontaneidad o ciertas «peculiaridades»— para encajar mejor con el tipo de intercambio que la IA refuerza.

El trabajo no presenta pruebas experimentales ni seguimiento de personas, y se describe como un marco conceptual basado en estudios previos sobre interacción humano-robot. Los investigadores indican que la retroalimentación que ofrece un sistema algorítmico —más afirmativa y guiada por patrones— podría influir en el «sentido del yo» y en la forma en que los individuos se presentan en estas conversaciones.