Los cigarrillos electrónicos con sabor suelen venderse como una alternativa más “suave” o menos agresiva que el tabaco tradicional. Mango, menta, vainilla, fresa, algodón de azúcar o sabores tipo postre pueden hacer que el vape parezca más cercano a una golosina que a un producto con nicotina. Ese es justamente uno de los grandes problemas de salud pública: el sabor cambia la percepción del riesgo.

La evidencia acumulada muestra que los sabores hacen que los cigarrillos electrónicos sean más atractivos, especialmente para adolescentes y adultos jóvenes. Los CDC advierten que los vapes son el producto de tabaco más usado entre jóvenes en Estados Unidos y recuerdan que ningún producto de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos, es seguro para niños, adolescentes o adultos jóvenes. Además, la mayoría contiene nicotina, una sustancia altamente adictiva que puede afectar áreas del cerebro adolescente relacionadas con atención, aprendizaje, estado de ánimo y control de impulsos.

Lee aquí: ¿Cómo saber si tengo una costilla fracturada?

La FDA también ha señalado su preocupación por los productos de vapeo con sabores especialmente atractivos para jóvenes, como frutas, dulces y postres. En una guía reciente, la agencia remarca que esos sabores pueden favorecer la iniciación en el consumo, un punto clave porque muchos usuarios jóvenes no empiezan buscando dejar de fumar, sino atraídos por productos que parecen modernos, discretos y menos peligrosos.

Por qué los sabores pueden aumentar el riesgo

El primer riesgo no está solo en el químico del sabor, sino en lo que provoca: facilita que más personas prueben el producto, lo toleren mejor y lo repitan. Un vape con sabor dulce o frutal puede resultar menos irritante o más agradable que el sabor del tabaco, lo que reduce la barrera inicial para consumir nicotina.

Quizás te interese: Medicamentos que causan disfunción eréctil y los tomas a diario