Permanecer sentado durante largos periodos sin interrupciones podría aumentar el riesgo de morir por cáncer, mientras que levantarse y realizar breves pausas de actividad física se asocia con un menor riesgo, según un estudio internacional publicado en la revista PLOS Medicine.

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La investigación, realizada por científicos de universidades e instituciones del Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Chile, China y Francia, concluyó que no solo importa el tiempo total que una persona permanece sentada, sino también cómo se distribuye ese tiempo a lo largo del día. Los resultados sugieren que interrumpir el sedentarismo con movimientos frecuentes puede tener un impacto positivo en la salud.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos de 91.292 participantes del Biobanco del Reino Unido, quienes utilizaron durante una semana un acelerómetro que registró sus niveles de actividad física. Posteriormente, fueron seguidos durante un promedio de 12 años.

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El estudio encontró que cada hora adicional de sedentarismo continuo se relacionó con un aumento del 10 % en el riesgo de morir por cáncer. En contraste, cada hora de tiempo sentado interrumpido por pausas de movimiento se asoció con una reducción del 19 % en ese riesgo.

Además, reemplazar una hora diaria de sedentarismo por actividad física ligera, como caminar despacio o realizar tareas domésticas, se vinculó con una disminución del 12 % en el riesgo de mortalidad por cáncer. Sustituir 30 minutos por actividad moderada redujo el riesgo en un 8 %, mientras que realizar solo cinco minutos de actividad intensa se asoció con una reducción del 22 %.

Los investigadores también observaron una relación entre el sedentarismo prolongado y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, pulmón y cavidad oral. No obstante, aclararon que, al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran una asociación y no demuestran una relación directa de causa y efecto.

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Los autores consideran que reducir los periodos prolongados de inactividad e incorporar pausas frecuentes de movimiento representa una estrategia sencilla y accesible para mejorar la salud, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas, aunque recomiendan realizar nuevas investigaciones para confirmar estos hallazgos.