Un estudio científico reveló que el agua rojiza que emerge de las conocidas Cataratas de Sangre en la Antártida probablemente proviene de una antigua reserva de agua de mar que quedó atrapada bajo el glaciar Taylor hace millones de años.
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La investigación, publicada en Nature Geoscience, analizó 167 muestras de agua, sedimentos y aire de la zona, y encontró evidencias químicas, moleculares y genéticas que respaldan el origen marino de la salmuera que alimenta este extraño fenómeno.

El característico color rojo de la cascada no proviene de algas, como se creía anteriormente, sino del hierro presente en el agua salada, que al entrar en contacto con el oxígeno del aire se oxida y produce la tonalidad rojiza.
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Los científicos también descubrieron una comunidad particular de microorganismos en la salmuera, con características similares a organismos marinos, lo que sugiere que este ambiente pudo funcionar como un refugio para formas de vida antiguas aisladas durante largos periodos bajo el hielo.
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Aunque el estudio aporta nuevas respuestas sobre el origen de las Cataratas de Sangre, los investigadores aún buscan determinar con exactitud cuándo quedó atrapada esta antigua agua de mar y cómo sobrevivieron estos ecosistemas durante millones de años.

