Tomar suplementos nutricionales junto con el café es una práctica habitual, pero esta combinación puede influir en la absorción de determinados nutrientes. El efecto depende del tipo de suplemento, la cantidad consumida y las condiciones de salud de cada persona.

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La farmacéutica Alejandra Martínez Rocha, citada por la revista ELLE, advierte que el café no anula automáticamente los beneficios de los suplementos, aunque puede modificar la manera en que el organismo aprovecha algunos de sus componentes.

Uno de los casos más relevantes es el hierro. Los polifenoles presentes en el café pueden dificultar la absorción del hierro no hemo, presente en alimentos vegetales y en ciertos suplementos. Por ello, se recomienda dejar un intervalo de una a dos horas entre el consumo de café y la toma de este mineral, especialmente cuando existe una deficiencia diagnosticada.

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La vitamina C, por el contrario, favorece la absorción del hierro. Sin embargo, no todas las personas necesitan suplementarse con este mineral, por lo que su consumo debe responder a una necesidad concreta y contar con orientación profesional cuando corresponda.

El zinc también requiere atención, ya que participa en funciones esenciales como el sistema inmunitario y la cicatrización. Aunque se ha señalado que ciertos componentes del café podrían afectar su aprovechamiento, la importancia de esta interacción depende de la alimentación y de las circunstancias individuales.

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En cuanto al magnesio, la cafeína puede aumentar temporalmente su eliminación por la orina. No obstante, en personas sanas los riñones contribuyen a regular los niveles de este mineral. Las dosis elevadas de magnesio procedente de suplementos pueden causar diarrea, náuseas y molestias abdominales, por lo que no es recomendable aumentar su consumo sin asesoramiento.

La creatina es otro suplemento habitual, especialmente entre quienes practican deporte. La evidencia científica sobre su combinación con cafeína todavía no ofrece una conclusión definitiva: algunos estudios plantean posibles interferencias, mientras que otros no encuentran efectos significativos. Además, el calor y el tiempo de almacenamiento pueden favorecer la degradación de la creatina disuelta, aunque esto no significa que tomarla con café anule necesariamente sus beneficios.

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Para evitar posibles interacciones, conviene revisar las instrucciones de cada producto, respetar las dosis recomendadas y consultar con un profesional sanitario si se toman medicamentos, existe alguna enfermedad o se está embarazada. También es importante contabilizar toda la cafeína consumida durante el día, incluida la procedente de otras bebidas y complementos.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera que, para la mayoría de los adultos sanos, una ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína al día, distribuida a lo largo de la jornada, no suele plantear problemas de seguridad. Durante el embarazo y la lactancia, la referencia es de hasta 200 miligramos diarios.

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En definitiva, no es necesario eliminar el café del desayuno para tomar suplementos. La clave está en conocer las posibles interacciones, respetar las indicaciones de cada producto y elegir el momento de consumo más adecuado según las necesidades individuales.