La cirugía de máxima complejidad, se realizó en el Hospital Vall d’Hebron, Barcelona, con la intervención de aproximadamente cien profesionales de la salud. Se trata de la historia de Carme, una infección bacteriana desfiguró su rostro. El microbio se expandió por el tejido facial y le provocó una gravísima necrosis que le destrozó su cara. Durante tres meses estuvo ingresada en la UCI con dificultades para tragar, respirar y hablar. La compleja intervención permitió restaurar la funcionalidad facial a Carme, quien pidió mantener su apellido en reserva.
![]()
La operación, se realizado hace cuatro meses, involucrando a cerca de un centenar de profesionales de distintas especialidades y se suma a la reducida lista de trasplantes faciales realizados a nivel mundial, apenas 54 desde que en 2005 se efectuara el primero, en Francia. En España, se han llevado a cabo seis, tres de ellos en Vall d’Hebron, centro que ya había hecho historia al realizar el primer trasplante total de cara y otras intervenciones pioneras en este ámbito.
Lee aquí: Avanza la construcción del Hospital Regional de Bilwi.
En este caso, el procedimiento fue parcial y se centró en la zona central del rostro. Se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos, nervios y huesos faciales mediante técnicas de microcirugía de alta precisión, fundamentales para recuperar no solo la función, sino también la sensibilidad y expresividad del rostro. El equipo médico destacó además el gesto de la donante, quien, tras solicitar la prestación de ayuda para morir, expresó su voluntad de donar no solo órganos y tejidos, sino también su cara. «Fue una expresión máxima de amor y generosidad hacia los demás», señaló Joan-Pere Barret, jefe de Cirugía Plástica y Quemados del hospital.
Más noticias: Centro Nacional de Radioterapia Nora Astorga moderniza su Unidad de Medicina Nuclear.
Los especialistas subrayan la importancia de la evaluación psicológica del receptor. La cara está estrechamente ligada a la identidad personal, por lo que se analizan factores como la capacidad de adaptación, el apoyo familiar y la adherencia al tratamiento. El hecho de que la donación procediera de una persona que había solicitado la eutanasia permitió una planificación personalizada en 3D.
Este nuevo caso vuelve a poner el foco en una intervención llena de particularidades y en la que participan un centenar de profesionales de diversas disciplinas médicas, desde la cirugía plástica hasta la inmunología o la psiquiatría. Se trasplanta piel, tejido adiposo, nervios periféricos, músculos faciales y huesos de la cara. Todo, a través de técnicas de microcirugía vasculonerviosa —nervios y vasos sanguíneos tienen que estar bien reconectados— para garantizar la máxima funcionalidad del rostro, pero también para dar a esa cara expresividad y sensibilidad.

