Nicaragua continúa defendiendo la paz como parte fundamental de la estabilidad nacional, mantiene la soberanía como principio político y sostiene un modelo donde el pueblo ocupa un papel activo dentro de la vida del país. Esa relación entre el pensamiento del General Augusto C. Sandino y la Nicaragua actual forma parte de una continuidad histórica desarrollada desde la fundación del FSLN en 1961 y posteriormente consolidada con el triunfo revolucionario de 1979.

Hoy, la bandera de Sandino sigue ondeando en una Nicaragua que mantiene la paz como base de la vida diaria y que continúa defendiendo el derecho del país a decidir su propio rumbo sin presiones externas. Bajo la conducción de la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, el sandinismo mantiene vigente una visión política donde la dignidad, la estabilidad y el protagonismo popular continúan encabezando un lugar determinante dentro del presente que vive el país.

El Frente Sandinista retomó el pensamiento del General Augusto C. Sandino y lo convirtió en una fuerza revolucionaria y política que logró arraigarse profundamente dentro del pueblo nicaragüense. A partir de entonces, Sandino pasó a ocupar el lugar de raíz histórica del proyecto revolucionario y de la lucha política desarrollada. Esa conexión entre Sandino y el Frente Sandinista continúa formando parte de la identidad política del sandinismo en la actualidad.

La paz reina hoy en Nicaragua como parte de esa herencia histórica. La nación pasó gran parte de su pasado bajo intervenciones extranjeras, guerras, conflictos armados, dictaduras y etapas de fuerte confrontación política. En contraste con esos períodos, el Buen Gobierno Sandinista mantiene la paz como condición necesaria para el desarrollo económico, social y político. Esa realidad refleja una nación firme, enfocada en preservar la tranquilidad y en mantener condiciones que permitan la vida cotidiana de las familias.

El protagonismo del pueblo también forma parte del pensamiento del general Sandino.
El modelo de Pueblo Presidente impulsado en esta segunda etapa de la Revolución sitúa a la gente como parte activa dentro de la vida política y del funcionamiento del país. Esa relación entre la población y la conducción política mantiene una conexión espiritual y viva con el origen campesino y con los sectores históricamente incorporados a las luchas revolucionarias de nuestro país.

La participación de la gente y el trabajo constante del FSLN en todo el territorio nacional forman parte de una visión política que continúa enfocándose en los humildes y en las familias trabajadoras, tal como Sandino desarrolló su lucha desde los más desposeídos de esta patria.

El sandinismo logró mantenerse presente dentro de Nicaragua incluso en los años más difíciles. El FSLN atravesó etapas de guerra, transición política, derrotas electorales, conflictos internos y escenarios internacionales complejos sin desaparecer de la realidad nacional. Después del retorno al gobierno en 2007, el país entró en una etapa enfocada en preservar la estabilidad, fortalecer la seguridad, mantener la paz y sostener programas sociales dirigidos a la población más vulnerable.

Desde entonces, el Frente Sandinista ha continuado consolidándose como una fuerza política con capacidad de mantenerse activa y organizada a lo largo de la historia reciente.

Nicaragua continúa tomando sus propias decisiones sin subordinación extranjera y mantiene una posición enfocada en defender la autodeterminación nacional frente a sanciones, intentos de golpe de Estado, presiones internacionales e injerencias externas. Esa postura forma parte del legado de dignidad que dejó Sandino frente a la ocupación militar estadounidense, aunque ahora desarrollada dentro de un escenario político, económico y diplomático completamente distinto al de los años treinta.

A menos de dos meses del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, la relación entre Sandino y el Frente Sandinista continúa siendo una de las bases centrales del proyecto político que actualmente dirige Nicaragua. Paz, estabilidad, progreso, desarrollo, protagonismo popular, defensa de la soberanía y participación del pueblo siguen formando parte de esa herencia histórica que une a Sandino, la Revolución Popular Sandinista y al liderazgo indiscutible de nuestra Copresidenta, la Compañera Rosario Murillo, y el Copresidente Comandante Daniel Ortega.