Puede aparecer en un solo lado o en ambos, dependiendo de la causa. En algunos casos, el malestar también se irradia hacia el abdomen o la ingle, lo que puede aumentar la confusión con otros problemas musculares o digestivos.
Un punto importante es que este tipo de dolor no suele aliviarse al cambiar de postura, algo que sí ocurre con el dolor muscular.
¿Cómo es el dolor renal y por qué puede ser tan intenso?
El dolor en los riñones suele describirse como profundo, constante y de tipo sordo. A diferencia de un dolor punzante, se percibe como una presión interna que puede intensificarse al tocar la zona.
En situaciones como los cálculos renales, el dolor puede volverse mucho más fuerte y aparecer en forma de cólicos renales, con episodios que van y vienen. Esto ocurre porque las piedras bloquean el paso de la orina, generando presión en las vías urinarias.
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También puede intensificarse cuando hay infecciones, ya que el organismo reacciona ante la presencia de bacterias. En estos casos, el dolor suele acompañarse de fiebre, malestar general o molestias al orinar.
Qué hacer para calmar el dolor y cuándo acudir al médico
Ante un dolor renal, lo primero es no ignorarlo. Beber suficiente agua puede ayudar, especialmente si se trata de cálculos pequeños, pero no siempre es suficiente.
El tratamiento dependerá de la causa. Un médico puede solicitar análisis de orina o estudios de imagen para identificar el problema y definir si se necesitan medicamentos, antibióticos o incluso procedimientos médicos.