Los microplásticos se han convertido en una preocupación creciente para la comunidad científica debido a su presencia en prácticamente todos los entornos: agua, alimentos, aire e incluso en el cuerpo humano. Aunque todavía no existe evidencia concluyente sobre todos sus efectos en la salud, diversos estudios han detectado estas partículas en órganos y tejidos, lo que ha impulsado recomendaciones para reducir la exposición diaria.

Leer más: Estudio revela hábito que podría reducir el riesgo de demencia en un 57 %

Especialistas señalan que uno de los cambios más efectivos consiste en disminuir el consumo de agua embotellada y optar por agua filtrada del grifo cuando sea posible. Los filtros de ósmosis inversa son considerados entre los más eficaces para retener microplásticos y otras sustancias contaminantes. Asimismo, se recomienda utilizar botellas reutilizables de acero inoxidable o vidrio.

En la cocina, los expertos aconsejan limitar el uso de recipientes, utensilios y tablas de cortar de plástico, especialmente cuando entran en contacto con altas temperaturas. Calentar alimentos en envases plásticos puede favorecer la liberación de partículas que terminan mezclándose con la comida. Por ello, materiales como el vidrio, la cerámica y el acero inoxidable son alternativas más seguras.

Puedes leer: La falta de azúcar podría alterar el equilibrio del sistema digestivo

Otra recomendación es revisar el estado de las sartenes antiadherentes. Cuando estos recubrimientos presentan desgaste o daños, pueden desprender partículas durante la cocción. En estos casos, se sugiere reemplazarlas por opciones de acero inoxidable o cerámica.

La ropa

Representa una fuente de exposición. Las prendas fabricadas con poliéster, nailon o acrílico liberan microfibras durante el lavado. Por esta razón, los especialistas recomiendan priorizar tejidos naturales como algodón, lino, lana o cáñamo, además de reducir la frecuencia de lavado de las prendas sintéticas.

Quizás te interese: El impacto de una noche sin dormir en el cerebro y el Alzheimer

Los expertos también llaman la atención sobre productos menos evidentes, como algunas bolsitas de té elaboradas con materiales plásticos. Al entrar en contacto con agua caliente, pueden liberar partículas microscópicas. Una alternativa es elegir té a granel o productos elaborados con materiales biodegradables.

En cuanto a la alimentación, reducir el consumo de productos ultraprocesados puede ayudar a disminuir la exposición, ya que estos alimentos suelen atravesar numerosos procesos industriales y tienen un mayor contacto con empaques plásticos. Paralelamente, aumentar la ingesta de fibra mediante frutas, verduras, legumbres, semillas y frutos secos podría favorecer la eliminación de partículas a través del sistema digestivo.

Te puede interesar: Mitos sobre el cáncer que la ciencia ya desmintió

Los productos de cuidado personal también merecen atención

Algunos cosméticos, exfoliantes y artículos de higiene contienen compuestos plásticos o microperlas sintéticas. Revisar las etiquetas y optar por alternativas con ingredientes más naturales puede contribuir a reducir el contacto con estas sustancias.

Por último, mantener una buena calidad del aire dentro del hogar es fundamental. Los microplásticos pueden acumularse en el polvo doméstico y ser inhalados. El uso de aspiradoras con filtros HEPA y una ventilación adecuada ayudan a disminuir la presencia de partículas suspendidas en el ambiente.

Para más noticias aquí: Por qué las rodillas me suenan al doblarlas

Aunque la investigación sobre los efectos de los microplásticos continúa avanzando, los especialistas consideran que adoptar estos hábitos cotidianos puede ser una forma efectiva de reducir la exposición y promover un entorno más saludable.