La periodista británica Mimi Yates, del Daily Mail, pasó dos meses recorriendo distintas líneas del metro de Londres con una cámara oculta para documentar el acoso que sufren las mujeres en el transporte público. Durante la investigación fue acosada verbalmente en varias ocasiones y agredida físicamente, una experiencia que describió como «escalofriante».

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Acompañada a distancia por un productor para garantizar su seguridad, Yates viajó de día y de noche por siete líneas del metro. En uno de los episodios, un hombre la siguió durante 40 minutos por distintas estaciones e intentó iniciar una conversación de forma insistente. En otro caso, un desconocido le exigió repetidamente su número de teléfono, la amenazó con encontrar dónde vivía y llegó a tocarle el muslo pese a que ella rechazó sus avances en numerosas ocasiones.

Londres

La periodista aseguró que durante los incidentes sintió que toda la responsabilidad recaía sobre ella: mantener la calma, evitar provocar una reacción violenta y decidir cuándo pedir ayuda, mientras otros pasajeros observaban sin intervenir.

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La investigación se publica en un contexto preocupante. En 2025, la red de Transport for London (TfL) registró 4.593 delitos sexuales contra mujeres y niñas, pero solo el 3 % de los casos terminó con cargos o citaciones judiciales. Además, en más de la mitad de las investigaciones no fue posible identificar a los responsables.

El reportaje también expone deficiencias en el sistema de seguridad del metro londinense. Algunas líneas antiguas aún carecen de cámaras de vigilancia en los vagones, lo que dificulta la obtención de pruebas y la identificación de los agresores.

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Especialistas en seguridad urbana sostienen que mejorar la iluminación, aumentar la presencia de personal, garantizar cámaras operativas y facilitar los mecanismos de denuncia son medidas clave para reducir el acoso y aumentar la protección de las mujeres en el transporte público.