Las autoridades de China, Taiwán y Japón activaron medidas de emergencia ante la llegada del tifón Bavi, considerado por meteorólogos como una de las tormentas más intensas de los últimos años en la región.

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En Taiwán, el Gobierno movilizó a unos 29.000 soldados y advirtió que el fenómeno podría dejar hasta un metro de lluvia en las zonas montañosas del norte de la isla. Además, cientos de embarcaciones pesqueras buscaron refugio en los puertos y el aeropuerto internacional de Taoyuan canceló todos los vuelos de salida programados para el sábado.

Bavi presenta vientos cercanos a 200 kilómetros por hora y un diámetro aproximado de 1.000 kilómetros. Los pronósticos indican que bordeará el norte de Taiwán antes de tocar tierra en la provincia china de Fujian durante la noche del sábado.

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En Japón, especialmente en la prefectura de Okinawa, las autoridades emitieron alertas por fuertes vientos, oleaje e inundaciones. También se registraron cortes de electricidad y la cancelación de más de 270 vuelos, afectando a unos 12.800 pasajeros. Hasta el momento no se han reportado víctimas.

Mientras tanto, China continúa recuperándose del paso del tifón Maysak, que dejó al menos 39 muertos y nueve desaparecidos, además de graves inundaciones y daños en varias provincias.

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Especialistas advierten que Bavi se fortaleció durante varios días sobre las cálidas aguas del océano Pacífico, acumulando gran cantidad de energía y humedad, lo que podría traducirse en lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra cuando alcance las zonas costeras.

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Los meteorólogos también señalan que el aumento en la intensidad de este tipo de fenómenos está relacionado con el calentamiento de los océanos y las condiciones generadas por el fenómeno de El Niño, factores que favorecen la formación de ciclones tropicales más potentes.