Las rayaduras y grietas que deja el cuchillo en las tablas para picar pueden convertirse en espacios donde se acumulan restos de comida, agua y microorganismos difíciles de eliminar. Aunque se laven diariamente con jabón, la humedad que permanece en esas pequeñas cavidades favorece el crecimiento de hongos y levaduras.
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Investigaciones científicas han detectado la presencia de mohos y otros microorganismos en tablas de cocina de uso cotidiano, lo que demuestra que una superficie aparentemente limpia puede seguir siendo un punto de contaminación si presenta desgaste.

Especialistas señalan que el lavado reduce la cantidad de microbios, pero no siempre logra eliminarlos por completo cuando existen cortes profundos o grietas. Por ello, recomiendan limpiar las tablas con agua corriente, jabón y cepillado adecuado, además de mantenerlas completamente secas después de usarlas.
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El material de la tabla también influye en la acumulación de microorganismos. Las superficies de bambú suelen absorber menos humedad, mientras que las tablas de plástico pueden retener contaminación cuando tienen muchas marcas de uso.
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Para evitar riesgos, se aconseja utilizar tablas diferentes para carnes crudas y alimentos listos para consumir, desinfectarlas periódicamente y reemplazarlas cuando las ranuras sean difíciles de limpiar o aparezca moho visible. Una tabla deteriorada puede convertirse en un lugar donde bacterias y hongos permanezcan ocultos incluso después del lavado.


