Una revisión científica dirigida por la Universidad de Cambridge encontró que la exposición prolongada a la contaminación del aire podría estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, reforzando la evidencia de que la polución no solo afecta al sistema respiratorio y cardiovascular, sino también al cerebro.

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El estudio, publicado en la revista Environment International, analizó 42 investigaciones realizadas en América del Norte, Europa y Asia. Los resultados mostraron que un aumento de la exposición a partículas finas PM2.5 se asocia con un incremento cercano al 10% en el riesgo de Parkinson por cada aumento de 5 microgramos por metro cúbico.

Los investigadores también identificaron una relación entre las partículas contaminantes PM10 y un mayor riesgo de esta enfermedad neurodegenerativa. Estas partículas pueden ingresar al organismo a través de los pulmones, llegar al torrente sanguíneo y afectar otros órganos, incluido el cerebro.

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Los expertos aclararon que la contaminación no significa que una persona expuesta necesariamente desarrollará Parkinson, ya que factores como la genética, la edad y el estilo de vida también influyen. Sin embargo, debido a que millones de personas están expuestas diariamente al aire contaminado, incluso un aumento moderado del riesgo puede tener un impacto importante en la salud pública.

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La investigación destaca la importancia de mejorar la calidad del aire mediante la reducción de emisiones contaminantes y políticas ambientales más estrictas, como una medida que podría contribuir a disminuir la carga de enfermedades neurodegenerativas en la población.