Una técnica hospitalaria utilizada desde hace décadas para reducir el colesterol en pacientes con dificultades para responder a tratamientos convencionales mostró un efecto inesperado: también logró disminuir algunos PFAS, conocidos como “químicos eternos”, presentes en la sangre.

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El hallazgo fue revelado en un estudio publicado en la revista Brain Health, realizado con pacientes tratados en Dresde, Alemania. Los investigadores observaron que, tras aplicar plasmaféresis de doble filtración, varios compuestos PFAS redujeron sus niveles en el plasma sanguíneo.

El procedimiento funciona extrayendo la sangre, separando el plasma y filtrándolo para retirar sustancias asociadas a las grasas y lipoproteínas, antes de devolver la sangre al organismo. Los científicos plantean que algunos contaminantes podrían circular unidos a proteínas y lípidos, lo que permitiría que sean capturados durante la filtración.

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Sin embargo, los expertos aclaran que el estudio no demuestra que el cuerpo elimine completamente estos contaminantes ni que exista un beneficio de salud a largo plazo. Los resultados corresponden únicamente a cambios inmediatos después del tratamiento.

La investigación también exploró la presencia de microplásticos y nanopartículas, aunque los propios autores señalaron que esos resultados son preliminares y requieren estudios más amplios para confirmar su impacto.

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Los científicos consideran que el hallazgo abre una nueva línea de investigación sobre cómo ciertas terapias diseñadas para tratar enfermedades cardiovasculares podrían influir en la eliminación de sustancias contaminantes acumuladas en el organismo.