Una nueva tendencia en redes sociales, conocida como “ferritin face” o “rostro de ferritina”, sostiene que determinados cambios en la apariencia del rostro podrían revelar una falta de hierro. Sin embargo, los especialistas advierten que la apariencia de la piel, el cabello o las uñas no permite diagnosticar por sí sola una deficiencia de hierro.

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La única manera de confirmar el problema es mediante una evaluación médica y análisis de sangre.

¿Qué es la ferritina?

La ferritina es una proteína que almacena hierro y su concentración en la sangre permite conocer, de manera aproximada, las reservas de hierro del organismo.

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Una ferritina baja puede indicar que los depósitos de hierro son insuficientes. Sin embargo, su interpretación requiere contexto, ya que procesos como una infección o inflamación pueden elevar sus niveles y dificultar la evaluación.

Por eso, el término “rostro de ferritina” utilizado en redes no corresponde a un diagnóstico médico reconocido.

Las señales que pueden aparecer

La falta de hierro puede comenzar con una reducción de las reservas del organismo y, si progresa, provocar anemia por deficiencia de hierro.

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Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran:

Cansancio y debilidad.

Palidez.

Mareos

Falta de aire.

Caída del cabello.

Piel seca.

Uñas frágiles.

Alteraciones en la boca o la lengua.

Algunas de estas señales son las que las redes sociales han relacionado con el llamado “ferritin face”, incluyendo piel pálida u opaca, labios agrietados, ojeras y pérdida de cabello.

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Pero estos cambios no son exclusivos de la falta de hierro. También pueden estar relacionados con problemas hormonales, alteraciones de la tiroides, otras deficiencias nutricionales o incluso factores propios del envejecimiento.

Un análisis de sangre es clave

Los especialistas coinciden en que mirarse al espejo no es suficiente para saber si existe una deficiencia de hierro.

El diagnóstico suele apoyarse en distintos parámetros, entre ellos la ferritina, la hemoglobina y la saturación de transferrina. Dependiendo de cada caso, el médico puede solicitar estudios adicionales.

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Además, los valores deben interpretarse teniendo en cuenta la edad, el sexo, los antecedentes y la presencia de inflamación o alguna enfermedad.

Cuidado con tomar hierro por cuenta propia

La popularidad de esta tendencia también genera preocupación por la automedicación.

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Tomar suplementos de hierro sin confirmar que existe una deficiencia puede ser perjudicial. El exceso de este mineral puede provocar efectos adversos, por lo que el tratamiento debe indicarse según las necesidades de cada persona.

La recomendación es clara: si aparecen cansancio persistente, caída del cabello, palidez u otros síntomas, lo adecuado es consultar a un profesional y realizar los estudios correspondientes.

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En definitiva, el llamado “rostro de ferritina” puede ser una tendencia de redes sociales, pero no una herramienta para diagnosticar anemia o falta de hierro. La confirmación requiere evaluación clínica y pruebas de laboratorio.