l tiempo para una persona que cayera en un agujero negro supermasivo se aceleraría tanto que podría observar en tiempo real los movimientos de estrellas y galaxias que, en condiciones normales, duran millones de años, según expuso el investigador Serguéi Pilipenko, del Instituto de Física Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia, en declaraciones a RIA Novosti.

El experto en cosmología teórica señaló que esto no ocurriría en un agujero negro de masa estelar, donde las fuerzas de marea estiran y rompen cualquier objeto antes de que cruce el horizonte de sucesos —la región de la que la luz no puede escapar—. Solo los agujeros negros supermasivos permitirían atravesar ese horizonte sin desintegrarse, ya que en ellos «las fuerzas de marea son menores, y una nave espacial podría pasar bajo el horizonte».

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Si la nave se desplazara con los motores apagados, los tripulantes sentirían ingravidez y no percibirían cambio alguno en la gravedad al adentrarse, considera el experto. Una vez cruzado el horizonte, la nave sería invisible desde fuera, pero los ocupantes podrían observar lo que sucede en el exterior.

Pilipenko cree que la imagen de todo lo que se encuentre fuera se distorsionaría y se desplazaría hacia el lado opuesto a la dirección del movimiento hacia el centro del agujero negro. La luz de las estrellas, además, se desplazaría hacia el azul (el fenómeno opuesto al corrimiento al rojo).

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«El tiempo en la nave se aceleraría tan intensamente que sus tripulantes podrían ver movimientos de estrellas e incluso galaxias que, desde fuera, habrían requerido millones de años», afirmó el cosmólogo. La nave, mientras tanto, caería hacia el centro del agujero negro, un punto que jamás podría ser visto, ni siquiera por los tripulantes de esa nave, ya que entre ellos y ese centro existiría «otro horizonte» que los rayos de luz no podrían atravesar en dirección a la nave, aclaró.

Finalmente, la nave sería desgarrada por las fuerzas de marea a medida que se acerque al centro, estima el científico.