La Fiscalía colombiana imputó a Chirley Hernández Rojas, funcionaria del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), por su presunta responsabilidad en la muerte de su esposo, Aldemar Avendaño, ocurrida en Barranquilla el pasado 21 de marzo.
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El caso inicialmente fue investigado como un posible suicidio, pero los resultados de la necropsia y otras pruebas forenses cambiaron el rumbo de la investigación. Según la Fiscalía, la víctima recibió tres disparos en la cabeza, el tórax y el antebrazo izquierdo. Esta última herida podría corresponder a un intento de defensa, mientras que las características de los disparos no coincidirían con un patrón típico de suicidio.

Otro elemento que compromete a la funcionaria es que los investigadores encontraron residuos compatibles con disparos en sus manos y ropa.
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Las cámaras de seguridad del conjunto donde ocurrió el hecho también fueron incorporadas al expediente. Según la Fiscalía, las grabaciones indican que en el apartamento solo se encontraban la víctima, Hernández y los dos hijos de la pareja, sin evidencias de que otra persona hubiera ingresado al lugar.

La posición del arma y de la mano de Avendaño inicialmente respaldaron la hipótesis de suicidio. Sin embargo, los análisis posteriores del cuerpo, el arma y la escena llevaron a los investigadores a considerar que se trató de un homicidio presuntamente planeado para aparentar un suicidio.
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Hernández Rojas no aceptó los cargos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego. La Fiscalía solicitó que sea enviada a prisión al considerar que representa un riesgo para la sociedad.
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La audiencia continuará este jueves 27 de agosto, cuando se discutirá la solicitud de medida de aseguramiento.

