El cáncer colorrectal está siendo detectado con mayor frecuencia en adultos jóvenes, un fenómeno que ha llevado a los especialistas a prestar más atención a factores como la alimentación, los antecedentes familiares y el acceso a controles médicos.

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En Colombia, datos preliminares de la Cuenta de Alto Costo registraron 52.301 pacientes con cáncer colorrectal hasta diciembre de 2025. Aunque la mayor proporción corresponde a personas de entre 65 y 74 años, también se han identificado casos en grupos de menor edad.

El gastroenterólogo Alberto Montes Cervantes señaló que entre los factores asociados al riesgo se encuentran una alimentación con abundantes productos ultraprocesados, embutidos y otros alimentos procesados, además del sedentarismo, el sobrepeso, el consumo de alcohol y tabaco. Los antecedentes familiares también pueden aumentar considerablemente el riesgo.

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Una de las principales advertencias del especialista es no restar importancia a determinados síntomas. Sangrado rectal, cambios persistentes en el ritmo intestinal, alternancia entre diarrea y estreñimiento, dolor abdominal, estreñimiento sin explicación, pérdida de peso involuntaria, cansancio y anemia pueden requerir una valoración médica.

 

El sangrado, en particular, no debería atribuirse automáticamente a las hemorroides. Ante este signo, es recomendable consultar a un profesional para determinar su origen.

La detección temprana puede marcar la diferencia

El aumento de diagnósticos también puede estar relacionado con una mayor utilización de pruebas como la colonoscopia, que permite encontrar lesiones antes de que evolucionen. Durante este procedimiento incluso pueden retirarse algunos pólipos, considerados lesiones que en determinados casos pueden convertirse en cáncer.

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La prueba de sangre oculta en materia fecal también puede utilizarse como herramienta de detección. Un resultado positivo no significa necesariamente que exista cáncer, pero requiere estudios adicionales para identificar la causa.

Las recomendaciones de detección dependen del riesgo individual. En personas con riesgo promedio, distintas guías internacionales sitúan el inicio del tamizaje regular alrededor de los 45 años, mientras que quienes tienen familiares cercanos con cáncer colorrectal, pólipos, enfermedades inflamatorias intestinales o síndromes hereditarios pueden necesitar controles más tempranos.

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Los especialistas destacan que identificar la enfermedad en etapas iniciales ofrece mayores posibilidades de tratamiento. Por ello, la aparición de síntomas persistentes o la existencia de antecedentes familiares son razones para consultar y determinar qué estudios son apropiados en cada caso.