El eje intestino-cerebro es un sistema de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso y el aparato digestivo que ha ganado gran interés científico por su impacto en la salud mental, la inmunidad y el bienestar general.

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Según Harvard Health, ambos órganos se envían señales de forma constante, por lo que los problemas digestivos pueden influir en las emociones como el estrés o la ansiedad y, a su vez, los estados emocionales también pueden afectar el funcionamiento intestinal.

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En este sistema, la microbiota intestinal cumple un rol fundamental. De acuerdo con Purna Kashyap, de la Mayo Clinic, estos microorganismos contribuyen a la digestión, la producción de vitaminas y el equilibrio del sistema inmunológico, además de influir en la salud mental.

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Por su parte, la Cleveland Clinic explica que esta conexión incluye el sistema nervioso entérico conocido como el “segundo cerebro”, el nervio vago y el sistema endocrino, responsables de regular funciones como el apetito, la digestión, el estrés y el estado de ánimo.

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Cuando este eje se desequilibra, se ha asociado con trastornos como ansiedad, depresión y problemas digestivos funcionales.

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Para mantenerlo en buen estado, los especialistas recomiendan una alimentación rica en fibra, frutas, vegetales y alimentos fermentados, junto con la reducción de ultraprocesados y el manejo del estrés mediante hábitos saludables y técnicas de relajación.

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