La alarma por el acoso sexual en espacios públicos de Bogotá volvió a encenderse tras el testimonio de una joven que denunció la indiferencia de vecinos y autoridades frente a un hombre que se masturbaba en un parque concurrido. La víctima, identificada como Natalia Monroy, relató la sensación de desamparo ante la falta de reacción de la comunidad y poco apoyo de la Policía, alertando a la comunidad por la protección de mujeres y menores en la ciudad.
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La joven relató que se encontró con el agresor en un área frecuentada por niños y residentes del sector. Sin embargo, al pedir ayuda y enfrentar al acusado, no recibió colaboración de las personas presentes ni respuesta efectiva de los uniformados.

De acuerdo con el relato, los hechos ocurrieron antes de las 5:00 p. m. “Normalmente saco a caminar mi perrita, nunca llevo el celular. Dando la vuelta al conjunto en el parque de aquí atrás, que es un parque donde siempre hay niños, había un señor masturbándose en pantaloneta deportiva, un saco azul, moreno, contextura media, alto“.
En ese momento, la joven se cuestionó: “¿Es en serio lo que yo estoy viendo?”. Además, aseguró que el hombre la observaba y continuaba realizando actos obscenos: “Él pensaba que, no sé, cuando yo me quedé viendo, era que, no sé, yo estaba disfrutando, pues, lo que él estaba haciendo”.
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Al darse cuenta de la gravedad de la situación, Monroy trató de actuar con rapidez: “Uno queda como: ‘¿Qué hago?’ Empecé a gritar: ‘Llamen a la Policía, violador, acosador, llamen a la Policía’ y yo gritaba y gritaba y gritaba”, aseguró.

Rechazo a la indiferencia
El sentimiento de desamparo creció ante la ausencia de apoyo de los presentes. La joven insistió en el valor de la solidaridad colectiva: “Los vecinos que estaban acá cerca se hubieran unido y me hubieran colaborado, la historia sería otra. El señor lo hubiéramos podido coger, pero no, todos tienen nietos. O sea, es pensar en las otras personas, no solamente en uno”.
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Los comentarios en su cuenta de TikTok respaldaron esta percepción: “A la gente le falta mucha empatía, y a las autoridades mucha acción, Bogotá da mucha tristeza, todo va tan mal”. Otro vecino comentó: “Que indiferencia de la gente con algo tan delicado, pero no te rindas, puedes estar salvando a alguien de un acoso peor o hasta una violación”.

Después del hecho, la denunciante buscó apoyo en la estación de la Policía, pero no lo recibió: “Fuimos al CAI y dijeron que no, que es mejor que nosotros pidamos las cámaras de nuestro conjunto, que ellos ahí ya no pueden hacer nada, no nos pueden ayudar con un reporte, tampoco ayudarnos a pedir las cámaras”.
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Obtener las grabaciones tampoco fue fácil: “Resulta que a pesar de que uno pague una administración, pues el día que instalan las cámaras, toca pagar un adicional para que a uno le dejen ver las cámaras”.
Su intención con el video fue alertar a la comunidad con la identidad del señalado: “Yo lo que quería era aunque sea tener la cara de esa persona, publicarlo en los grupos del barrio y que, o sea, las demás personas estén atentas”.

