Muchos amantes del café pasan por alto un detalle que los médicos están advirtiendo: no mezclarlo con mediamentos. La razón principal es que, cuando el fármaco interactúa con la cafeína, podría provocar una pérdida de eficacia en el tratamiento.

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Según expertos citados por The Independent, la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y del tránsito intestinal. En este sentido, podría alterar la absorción de algunos medicamentos o influir en la velocidad en la que el cuerpo lo procesa.

La realidad es que el café reduce la cantidad del medicamento que llega al torrente sanguíneo y en otros aumenta su concentración, elevando el riesgo de sufrir efectos secundarios.

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Aunque no es un escenario que sucede con todos los fármacos, lo más recomendable es que solo utilices agua para ingerirlos. Y no, tampoco es viable hacerlo con jugos, leche u otras bebidas.

Medicamentos que nunca debes mezclar con café

1. Para el resfriado

La combinación de café con pseudoefedrina, un descongestionante presente en numerosos medicamentos para aliviar la congestión nasal, no es recomendable.

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Ambos estimulan el sistema nervioso central y tomarlos juntas puede incrementar síntomas como nerviosismo, inquietud, insomnio, dolores de cabeza y taquicardia.

2. Para el tratamiento de tiroides 

Diversos estudios han demostrado que beber café poco después de tomar este fármaco puede reducir su absorción hasta en un 50%.

Según la revista Health, esto ocurre porque la cafeína acelera el movimiento intestinal y dificulta que el medicamento permanezca el tiempo suficiente en el aparato digestivo para ser absorbido correctamente.

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Muchos especialistas recomiendan tomar la levotiroxina únicamente con agua y esperar el tiempo indicado por el médico antes de consumir café.

3. Para la depresión

En fármacos antidepresivos como escitalopram, algunos estudios indican que puede reducir la cantidad del medicamento disponible para ejercer su efecto.

En el caso de la imipramina y la amitriptilina sucede algo diferente: la cafeína puede aumentar su concentración en el organismo, favoreciendo la aparición de efectos secundarios como somnolencia, mareos, estreñimiento o sequedad de boca.

4. Para la presión arterial

Aunque la cafeína no siempre interactúa directamente con los medicamentos antihipertensivos, sí puede disminuir parte de su efecto, especialmente cuando se consume en cantidades elevadas.

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Esto puede afectar a algunos betabloqueantes, como el propranolol, y a ciertos diuréticos, como la furosemida. Además, el propio café puede elevar temporalmente la presión arterial en algunas personas, lo que dificulta el control de la hipertensión.

En definitiva, la mejor opción es evitar el café cuando vas a tomar algún medicamento puntual o cumplir con un tratamiento. Sin embargo, siempre puedes consultar un doctor especializado o farmaceuta para disipar cualquier duda.