El consumo de cigarrillos electrónicos con altas concentraciones de nicotina aumentó considerablemente entre los jóvenes adultos de Estados Unidos y se asoció con una mayor dependencia y menos posibilidades de abandonar el vapeo, según una investigación de la Universidad de California en San Diego.

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El estudio analizó datos de la Encuesta de Evaluación de la Población sobre el Tabaco y la Salud (PATH), recopilados en 2017, 2019, 2021 y 2022. Además, realizó un seguimiento de 2.356 personas que vapeaban en 2019 para evaluar sus hábitos a lo largo de cuatro años.

Los resultados mostraron que, en 2022, el 49,2% de los jóvenes de entre 18 y 24 años que utilizaban cigarrillos electrónicos a diario consumía productos con una concentración de nicotina de al menos el 4%. En contraste, entre los usuarios diarios de 55 años o más, la proporción fue del 4,5%.

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La diferencia también se reflejó en la evolución del consumo. En 2017, apenas el 3,1% de los vapeadores diarios de entre 18 y 24 años utilizaba productos con esa concentración. Para 2019, la cifra había aumentado al 40,1%, hasta alcanzar el 49,2% en 2022.

El autor principal de la investigación, John P. Pierce, profesor de la Escuela de Salud Pública Herbert Wertheim de la universidad, advirtió que la elección de productos con altos niveles de nicotina entre los jóvenes plantea interrogantes sobre sus consecuencias para la salud pública.

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El análisis también encontró una asociación entre las concentraciones elevadas de nicotina y mayores niveles de dependencia en todos los grupos de edad. Entre quienes vapeaban en 2019, los consumidores de productos con alta concentración tuvieron un 31% menos de probabilidades de permanecer sin vapear cuatro años después.

Además, los investigadores observaron que la dependencia de los jóvenes que solo utilizaban cigarrillos electrónicos había aumentado con el tiempo. En 2022, alcanzó niveles comparables a los registrados entre los jóvenes fumadores de cigarrillos convencionales en 2017.

No obstante, los autores señalaron que el estudio es observacional, por lo que sus resultados muestran una asociación, pero no demuestran que la concentración de nicotina sea por sí sola la causa directa de la dependencia.

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Los riesgos del vapeo también fueron señalados por el neumonólogo Juan Ignacio Enghelmayer, especialista en enfermedades pulmonares intersticiales del Hospital de Clínicas, quien explicó que los cigarrillos electrónicos no liberan simplemente vapor de agua, sino un aerosol que puede contener nicotina, sustancias irritantes y compuestos potencialmente tóxicos, como formaldehído y acetaldehído.

La exposición a estas sustancias puede provocar tos, irritación de las vías respiratorias, silbidos al respirar y dificultad para respirar. El especialista también advirtió que todavía no se conocen con precisión todas las consecuencias a largo plazo del uso de estos dispositivos, lo que no significa que sean seguros.

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Los investigadores concluyeron que el aumento del consumo de productos con altas concentraciones de nicotina entre los jóvenes plantea la necesidad de revisar las medidas de salud pública y evaluar los riesgos asociados a estos dispositivos, especialmente por su relación con la dependencia y la dificultad para abandonar el vapeo.