Aunque la edad y la genética influyen en la aparición de la demencia, los especialistas señalan que una parte importante del riesgo puede reducirse mediante cambios en el estilo de vida. Mantener hábitos saludables a lo largo de los años ayuda a fortalecer la llamada reserva cognitiva, una capacidad del cerebro para adaptarse mejor al envejecimiento y a posibles enfermedades.

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Entre los principales factores relacionados con el deterioro cognitivo están la hipertensión, el colesterol elevado, la obesidad, la diabetes tipo 2, el tabaquismo y la falta de actividad física. Controlar estas condiciones no solo beneficia al corazón, sino también al funcionamiento del cerebro.

demencia

Los expertos recomiendan realizar ejercicio con frecuencia, mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y evitar fumar. Además, actividades que estimulan la mente, como leer, aprender nuevas habilidades, resolver juegos de memoria o estudiar un idioma, pueden favorecer la salud cognitiva.

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La vida social también cumple un papel importante. Mantener contacto con familiares, amigos o participar en actividades comunitarias ayuda a reducir el aislamiento y se relaciona con un menor riesgo de deterioro mental.

Otros aspectos clave son dormir bien, tratar problemas de audición y visión, y prevenir lesiones en la cabeza mediante medidas de seguridad como el uso de cinturón o casco en situaciones de riesgo.

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Los especialistas aconsejan consultar a un médico ante señales como olvidos frecuentes, dificultad para realizar tareas habituales, desorientación o cambios importantes en la toma de decisiones. Una detección temprana permite identificar causas tratables y aplicar estrategias para conservar la función cerebral durante más tiempo.

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La recomendación central de los expertos es clara: cuidar el cerebro desde edades tempranas y mantener hábitos saludables puede marcar una diferencia significativa en el envejecimiento cognitivo.