La dificultad para leer o enfocar objetos cercanos después de los 40 años es un cambio visual muy frecuente llamado presbicia. Este problema aparece como parte natural del envejecimiento y ocurre porque el cristalino del ojo pierde elasticidad, lo que dificulta que pueda enfocar correctamente a corta distancia.
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Con el paso de los años, el cristalino se vuelve más rígido y cambia menos de forma cuando el ojo intenta pasar de una visión lejana a una cercana. Como consecuencia, las imágenes no se enfocan con la misma precisión sobre la retina y aparecen síntomas como visión borrosa al leer, cansancio ocular, dolores de cabeza o la necesidad de alejar los textos para verlos mejor.

La presbicia no es una enfermedad, sino un error refractivo asociado a la edad. Afecta a millones de personas en todo el mundo y suele comenzar alrededor de los 40 años, aunque su avance puede continuar durante la siguiente década.
¿Por qué ocurre?
Cuando una persona es joven, el cristalino es flexible y puede modificar su forma fácilmente para enfocar objetos cercanos. Con el envejecimiento, este tejido pierde movilidad y el sistema de enfoque del ojo deja de funcionar con la misma eficacia.
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Aunque la edad es el principal factor de riesgo, la presbicia puede aparecer antes en personas con ciertas condiciones como diabetes, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple o en quienes toman algunos medicamentos específicos.

¿Cómo se diagnostica?
Un examen realizado por un oftalmólogo permite identificar la presbicia y diferenciarla de otros problemas visuales como miopía, hipermetropía o astigmatismo. La evaluación de la refracción ayuda a determinar qué tipo de corrección necesita cada persona.
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Los especialistas recomiendan realizar controles periódicos de la vista, incluso cuando no existen molestias, ya que algunos cambios visuales pueden avanzar de forma gradual.

Tratamientos para mejorar la visión cercana
La presbicia no puede prevenirse porque forma parte del proceso natural de envejecimiento, pero existen varias opciones para corregirla:
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Anteojos: son la alternativa más común e incluyen gafas de lectura, bifocales, trifocales y lentes progresivos.
Lentes de contacto: pueden utilizarse opciones multifocales o sistemas de monovisión, dependiendo de las necesidades de cada paciente.
Cirugía ocular: algunos procedimientos pueden modificar el enfoque de los ojos para mejorar la visión cercana.
Gotas oftálmicas: ciertos tratamientos aprobados pueden ayudar temporalmente a mejorar la visión de cerca en algunos pacientes.
La elección del tratamiento depende de factores como la salud ocular, las actividades diarias y las preferencias personales.
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Aunque la presbicia es un cambio normal relacionado con la edad, no significa perder independencia visual. Consultar con un especialista permite encontrar la corrección adecuada y descartar otros problemas que puedan afectar la visión.

