Hace 47 años en León, las familias sufrían las tropelías y los crímenes de la dictadura somocista que tenía en el Fortín de Acosasco su reducto principal, en el que cometían torturas, asesinatos y barbaries contra la juventud de occidente.
El movimiento estudiantil, con años de históricas luchas, era el precedente del ímpetu de esa energía de los jóvenes que desde las aulas de clases exigían el fin de esa oprobiosa dictadura, lucha que trasladaron a las calles con el «Frente Occidental Rigoberto López Pérez».
Leer más: Proyectos a inaugurarse por las alcaldías en la semana del 6 al 11 de julio de 2026
Parte de esa triste historia la recuerda don Román Rueda. En 1979 tenía 22 años; hoy, con 69 años, llegó al Fortín con su papá Agapito Rueda de 93 años, un ex sindicalista que conoció esas brutalidades de la tenebrosa guardia de Somoza.

Somoza iba a caer
«Yo pertenecía a un sindicato de la construcción y siempre escuchaba que la guardia iba a caer; era lo que más queríamos porque eran asesinos. Nos decían que tuviéramos fe, que Somoza iba a caer», dijo don Agapito mientras caminaba apoyado por un bastón, por los alrededores de esta fortaleza.
Su hijo Román recuerda la ebullición de los días previos a la liberación de León aquel 20 de junio de 1979; estudiaba en la UNAN-León y rememora que los jóvenes motivados por las fuerzas revolucionarias se sumaban a la gesta para derrotar a la guardia.
Más noticias aquí: Nuevo Complejo del Ministerio del Interior fortalecerá la atención y seguridad en Masaya
«Yo antes estudiaba en La Salle, ahí llegaba Mariano Fiallos a motivar a los estudiantes a que se sumaran a las manifestaciones y la gente se fue sumando poco a poco; años después, con 22 años, me sumé activamente, ya era estudiante universitario», dijo Román al recordar los años y meses antes de la liberación de León.

En el resto del país se escenificaban acciones liberadoras y el comandante esbirro Gonzalo Evertz (Vulcano), al notar la fuerza del pueblo, decide refugiarse en El Fortín con sus más allegados.
«Evertz, el comandante que estaba a cargo de la guardia de León, se vino a refugiar y un día como hoy salieron en desbandada. El Fortín era el lugar donde la guardia venía, torturaba, asesinaba; era el punto donde mataban y el que venía aquí no salía vivo», reseña Román.
Puede interesarte: Capacitación técnica y tecnológica fortalece el trabajo de la Policía Nacional
«La guardia era bien déspota, no podías verlos, tenías que bajar la cabeza y hoy este lugar es el sitio donde venimos a recordar la memoria de nuestros mártires y declarar que sus sueños se están cumpliendo con todos los programas que impulsa nuestro gobierno», dijo Román.

Ahora en León se conmemora esta gesta con proyectos de vida, con un moderno Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello, el nuevo Estadio Rigoberto López Pérez, Casas de Cultura, proyectos de viviendas y otros programas de restitución de derechos.
Tmbién puedes leer: Búsqueda, Salvamento y Rescate
León se levantó este 7 de julio haciendo los preparativos para la conmemoración de la toma de El Fortín. Las familias que residen en las calles por donde pasará la caminata, pintan sus aceras, instalan sus banderas rojinegras y la música revolucionaria es parte del ambiente de alegría.

Un poco de historia
Tomarse El Fortín no fue tarea fácil; la guardia resistía, algunos jefes lograron huir en helicóptero y otros se quedaron, pero el empuje por la libertad definitiva tuvo su fruto el 7 de julio de 1979, cuando los guerrilleros del Frente Occidental «Rigoberto López Pérez» logran entrar y se toman «El Fortín de Acosasco».
«Los esbirros, al sentir la fuerza liberadora, huyeron en desbandada; otros se rindieron y del oprobio, de la desesperanza se pasó a la esperanza, a la alegría», expresó Walter Guillén, un histórico militante sandinista.
Lee también: Gobierno de Nicaragua da la bienvenida al nuevo Embajador de Myanmar
El Fortín de Acosasco, una estructura triangular que por muchas décadas fue utilizada como un centro de tortura por la Guardia Somocista, hoy es un sitio que sirve como prueba histórica de la brutalidad somocista.

Hoy día, en el interior de El Fortín, sus paredes, que son testigos silenciosos de las terribles torturas contra el pueblo leonés, ahora están pintadas de color de la paz, y se pueden leer los nombres de los integrantes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y de muchos héroes y mártires.
Leer más: Programa Todos Con Vos entregará sillas de ruedas
Previo a la gran caminata hacia El Fortín, por la mañana se colocaron ofrendas florales en el monumento de los héroes y mártires; en el campo aledaño a la fortaleza están emprendedores que venden indumentarias conmemorativas al 47/19. Ahora León vive en Paz y Unidad con una fe renovada por un mejor porvenir.




