Los pólipos en el colon son crecimientos que aparecen en la pared interna del intestino y, aunque la mayoría son benignos, algunos pueden convertirse en cáncer con el paso de los años. Por eso, detectarlos y eliminarlos a tiempo es una de las principales estrategias para prevenir el cáncer colorrectal.

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El cáncer de colon y recto suele desarrollarse de manera gradual. Los especialistas explican que un pólipo con características de riesgo puede tardar varios años en transformarse en un tumor maligno, por lo que los controles médicos permiten actuar antes de que ocurra esa evolución.

Existen diferentes tipos de pólipos. Los llamados adenomas y pólipos serrados son considerados de mayor riesgo porque tienen potencial cancerígeno, mientras que otros tipos, como los hiperplásicos, generalmente no están asociados con el desarrollo de cáncer.

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En muchos casos, los pólipos no presentan síntomas. Sin embargo, algunas personas pueden notar cambios persistentes en el ritmo intestinal, dolor abdominal o presencia de sangre en las heces. Ante estos signos, es importante realizar una evaluación médica.

La edad es uno de los principales factores de riesgo. Los pólipos son más frecuentes después de los 50 años, aunque las recomendaciones actuales sugieren iniciar los controles de detección desde los 45 años. También influyen antecedentes familiares, enfermedades intestinales, obesidad, tabaquismo, consumo elevado de alcohol y una alimentación baja en fibra.

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La colonoscopia es la herramienta más efectiva para detectar y retirar pólipos antes de que puedan avanzar. Durante este procedimiento, los especialistas pueden extraerlos y enviarlos a análisis para determinar si presentan características de riesgo.

Además de los controles médicos, mantener hábitos saludables puede ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar pólipos y cáncer colorrectal. Una dieta rica en fibra, actividad física regular, evitar el tabaco y limitar el alcohol forman parte de las principales recomendaciones.

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Aunque tener un pólipo no significa desarrollar cáncer, su seguimiento es fundamental. La detección temprana continúa siendo la mejor herramienta para evitar que estas lesiones evolucionen hacia una enfermedad más grave.