Adoptar un estilo de vida saludable puede ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar demencia, aunque los especialistas advierten que no existe una fórmula capaz de prevenir la enfermedad por completo. Así lo sostiene un análisis publicado en la revista Nature, basado en la evidencia científica disponible y en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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La OMS aconseja realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa. También destaca la importancia de seguir una alimentación equilibrada para favorecer la salud del cerebro.

La Comisión Lancet identificó 14 factores de riesgo modificables asociados con la demencia. Entre ellos figuran la hipertensión, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la depresión, la pérdida de audición y visión sin tratar, el aislamiento social, la contaminación del aire y un bajo nivel educativo. Según sus estimaciones, hasta el 45% de los casos podrían prevenirse si estos factores fueran controlados a nivel poblacional.
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Sin embargo, los investigadores aclaran que esa cifra no significa que una persona reduzca automáticamente su riesgo en ese mismo porcentaje al cambiar sus hábitos. La genética, la edad y otros factores también influyen en el desarrollo de la enfermedad.

Ensayos clínicos como el estudio FINGER, realizado en Finlandia, y el estudio POINTER, en Estados Unidos, evaluaron programas que combinaron alimentación saludable, ejercicio, entrenamiento cognitivo y control de la salud cardiovascular. Los participantes mostraron pequeñas mejoras en su rendimiento cognitivo, aunque los beneficios fueron modestos y todavía no existe evidencia concluyente de que estas intervenciones eviten la aparición de la demencia.
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Los científicos también investigan nuevas estrategias preventivas, como combinar hábitos saludables con medicamentos o analizar el posible efecto protector de la vacuna contra el herpes zóster. No obstante, los resultados siguen siendo preliminares y requieren más estudios.
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Pese a las dudas sobre su impacto específico frente a la demencia, los expertos coinciden en que mantener un estilo de vida saludable aporta beneficios comprobados para la salud cardiovascular, reduce el riesgo de accidentes cerebrovasculares y mejora la calidad de vida, por lo que recomiendan adoptar estos hábitos desde edades tempranas.




